¿Qué hacer en este caso…?
Una de las experiencias más dolorosas —y a la vez más formativas— en la vida de quienes servimos en la Obra de Dios es anunciar la Voluntad del Padre Celestial y recibir indiferencia, resistencia o rechazo por parte de algunos oyentes.
El Propio Dueño del Mensaje, nuestro Dios, no nos dejó sin dirección frente a esta realidad. En Su Palabra, Él nos enseña cómo posicionarnos espiritualmente ante esta reacción triste y, muchas veces, frustrante.
Y ellos, escuchen o dejen de escuchar, porque son casa rebelde, sabrán que un Profeta ha estado entre ellos. Ezequiel 2:5
Este Versículo revela principios profundos sobre la responsabilidad del verdadero Siervo del Dios Vivo. Al meditar en él, podemos destacar tres fundamentos esenciales:
1. La responsabilidad del Siervo como Mensajero
… escuchen o dejen de escuchar…
Dios deja claro que el éxito del Profeta Ezequiel —y de todo Siervo Suyo— no se mide por la aceptación del pueblo, sino por la obediencia absoluta en transmitir el Mensaje tal como le fue Revelado.
El deber del Hombre y de la Mujer de Dios no es convencer, agradar ni adaptar la Verdad, sino proclamarla con fidelidad, fe obediente e integridad. La Palabra anunciada revela la Voluntad del Padre Celestial y, al mismo tiempo, advierte sobre los peligros de vivir guiados por la propia voluntad.
A partir del momento en que la Verdad es predicada con pureza, la responsabilidad pasa a ser individual, y cada oyente responderá delante de Dios por lo que escuchó.
2. La realidad de la “casa rebelde”
La expresión “casa rebelde” describe al pueblo de Israel en el exilio, endurecido por el pecado, las costumbres equivocadas y la insistencia en hacer su propia voluntad en lugar de la Voluntad de Dios.
El Señor anticipa esta resistencia para guardar el corazón de Sus siervos. Él no quiere que Pastores, Esposas de Pastores, Misioneros, Obreras y voluntarios se dejen dominar por la frustración, el desánimo o —peor aún— que se contaminen con la frialdad espiritual causada por la indiferencia de quienes los rodean.
Esta advertencia es actual y necesaria, tanto dentro como fuera de la Iglesia, entre conocidos y desconocidos. La dureza de algunos no puede apagar el celo ni la santidad de quienes fueron llamados para servir en el Altar.
3. El Sello de Dios sobre Su Siervo
… sabrán que un Profeta ha estado entre ellos.
Esta declaración revela una verdad solemne: aunque muchos ignoren la Palabra hoy, los acontecimientos futuros confirmarán que Dios habló.
Frustraciones en la vida amorosa, conflictos familiares, salud debilitada, economía estancada, crisis personales y sociales —en el presente o en el futuro— servirán como testimonio de que la advertencia no fue humana ni fruto de una opinión personal, sino una Alerta del Altísimo a Su Pueblo.
Cuando las consecuencias lleguen, nadie podrá alegar ignorancia. El Mensaje fue anunciado. El Sello de Dios estaba sobre Su siervo.
Pastores, Esposas y Misioneros: la integridad y la perseverancia
Este Versículo es un llamado directo de Dios a Sus Profetas (Mensajeros) para que mantengan una voz activa, pura y fiel, aun cuando el entorno sea hostil o indiferente.
Más que nunca, somos exhortados a valorar lo más importante: nuestra propia Salvación, perseverando en la práctica sincera de la Palabra que proclamamos, viviendo lo que predicamos y honrando al Señor Jesús en todo.
Si todo lo que hacemos no es EXCLUSIVAMENTE para la Gloria de Dios, todo es vano.
¡Nos veremos en la Iglesia Universal o en las Nubes!
Obispo Julio Freitas



