¿Por qué no logro sanarme?
¿Por qué algunas personas no logran sanarse, aun realizando tratamientos médicos, tomando medicamentos, consultando a los mejores especialistas, asistiendo a clínicas reconocidas e incluso recibiendo oraciones de fe?
En primer lugar, el Espíritu Santo revela en la Sagrada Biblia que la raíz espiritual de muchas enfermedades puede estar relacionada con cargas emocionales negativas, como la ira, el odio, la bronca, el rencor o el deseo de venganza.
Cuando estos sentimientos permanecen dentro de una persona, terminan afectando su interior. De esta manera, el alma se carga, el espíritu se debilita y, con el tiempo, el propio cuerpo puede manifestar ese peso a través de malestares o enfermedades.
Además, en el idioma hebreo existe un detalle muy significativo: la palabra Majal significa perdonar y Majalá significa enfermedad. Ambas palabras comparten la misma raíz, lo cual revela una enseñanza profunda sobre la importancia del perdón.
Por eso, el Espíritu del Padre Celestial nos muestra que la falta de perdón puede transformarse en un veneno que permanece estancado dentro de la persona y que, tarde o temprano, busca una forma de manifestarse.
En consecuencia, cuando alguien no libera su alma por medio del perdón, de la compasión y de la misericordia —actitudes propias del espíritu, es decir, de la razón— ese conflicto interior termina expresándose en su cuerpo.
Por lo tanto, es importante identificar a quien te ofendió y decidir perdonar. Aun cuando cueste, hacé el ejercicio espiritual de decir: “Yo te perdono”.
De hecho, el primer paso para sanar de adentro hacia afuera y comenzar a vivir una vida verdaderamente saludable es PERDONAR, incluso cuando no tengamos ganas. Es como el ejercicio físico: muchas veces no sentimos voluntad, pero sabemos que hacerlo nos hace bien.
No te dejes engañar por el corazón. El Señor Jesús nos dejó esta Enseñanza:
Y cuando estéis orando, perdonad si tenéis algo contra alguien, para que también vuestro Padre que está en los Cielos os perdone vuestras transgresiones. Marcos 11:25
Si hacés esto, te garantizo que en tres semanas verás la diferencia:
• La primera semana notarás una diferencia en tu interior.
• La segunda semana las personas a tu alrededor percibirán el cambio en vos.
• La tercera semana comenzarás a disfrutar de una vida más plena, como nunca antes.
Practicar el perdón también puede ser una oportunidad para ayudar a otros. Compartí este principio con un familiar, un amigo o un compañero de trabajo e invitalo a acompañarte este Domingo a la Iglesia Universal.
¡Nos vemos en la IURD o en las Nubes!
Obispo Julio Freitas



