Mi Pentecostés
Uno de los consejos más valiosos para recibir al Espíritu Santo es la Oración sincera.
Cuando ores, rasga tu corazón en la Presencia de Dios y buscá Su Espíritu con todas tus fuerzas, no es necesario que busques palabras lindas, Dios Se agrada cuando lo hacés de todo tu corazón. Este es un modelo de Oración que te ayudará a usar tus propias palabras en tu búsqueda:
Mi Padre Celestial, Señor del Universo, Dueño de mi vida, del tiempo y de la Eternidad, hoy, una vez más, me presento delante de Ti, no para pedir lo que yo ya he pedido y muchos otros aun piden, sino para entregarTe lo más profundo de mi ser.
Porque hoy entiendo la Grandiosidad que es decirTe: Quiero que el Señor Jesús me Bautice con el Espíritu Santo para servirTe, no estoy pidiendo Bendiciones para mi familia que tanto amo, riquezas o milagros en la salud, sino Tu Espíritu Santo en mí para servirTe más.
Comprendo y reconozco que nada de eso tiene valor si Tú no estás en mí. Como está Escrito:
¿A quién tengo yo en los Cielos sino a Ti? Y fuera de Ti nada deseo en la tierra. (Salmos 73:25)
Por eso, en #MiPentecostés no vengo a buscar lo que Tú puedes darme, vengo a buscarte a Ti.
Señor Jesús, Tú dijiste:
Busquen primeramente el Reino de Dios y Su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. (Mateo 6:33)
Padre, yo no quiero solo tener una experiencia, quiero mucho más, quiero que Tu Espíritu viva en mí. No quiero solo servirTe, quiero pertenecer a Ti, a Tu Reino.
No quiero solo hablar de Ti, quiero que seas mi prioridad y que mi vida Te revele.
Quiero ser Tu Paraíso en la tierra, quiero santificar Tu Nombre en mi carácter, en mis pensamientos, en mis decisiones y en mis prioridades. Quiero que cuando mires dentro de mí encuentres un lugar donde Tú habitas con agrado.
Señor Espíritu Santo, lo único que quiero, más que todo y más que a todos, eres Tú.
Porque ¿qué sería el Paraíso sin Tu Presencia? ¿Cómo sería mi vida, mi salud, mi familia o cualquier riqueza sin Ti? Como está escrito:
Y no os embriaguéis con vino (…) sino sed llenos del Espíritu… (Efesios 5:18)
Señor Espíritu Santo, hoy entiendo que nadie ni nada en este mundo puede llenarme. Solo Tú puedes hacerlo. Solo Tu Presencia Satisface; solo Tu Espíritu Transforma.
Por eso, desde lo más profundo de mi alma, hoy Te digo: Padre Celestial, Te quiero a Ti más que a Tu Paraíso. Te quiero a Ti más que a todo lo que puedas darme. Te quiero a Ti más que a mi propia vida.
Lo único que quiero y lo que más quiero eres Tú. Llévame a esa cumbre espiritual, a ese lugar donde el alma deja de buscar cosas, y empieza a desear y valorar únicamente Tu Presencia.
Y que, en este Pentecostés, Señor Espíritu Santo, no reciba solo una experiencia, sino una Transformación verdadera, una Plenitud real, una Comunión Eterna Contigo.
En el Nombre del Señor Jesús,
Amén.
¡Nos vemos en la IURD o en las Nubes!
Obispo Julio Freitas



