Blog Vídeos

¡La iglesia que murió!

10 de enero 2024

¡La iglesia que murió!

 

Este video es un ejemplo de cómo vivimos en una generación marcada por hombres inconstantes, egoístas, infantiles, sin compromiso, tanto con su familia como con su trabajo, la iglesia y la sociedad. Tienen cuerpo de hombre, pero su mente es de niño.

Lamentablemente, este comportamiento también ha sido visto dentro de las iglesias e incluso en los que se dicen siervos de Dios.

Mientras Dios espera que los jóvenes asuman la responsabilidad de seguir Su obra, lo que vemos son jóvenes infantiles e irresponsables con sus estudios, su trabajo, su familia, la iglesia, en lugar de comprometidos con la práctica y divulgación del verdadero Evangelio.

Incluso, este comportamiento se repite también entre pastores, que se ilusionan con las cosas de este mundo y quieren vivir una vida civil común, y así se terminan olvidando de su llamado para servir.

«Hermanos, no seáis niños en la manera de pensar; más bien, sed niños en la malicia, pero en la manera de pensar sed maduros.» 1 Corintios 14:20

Algunas características del siervo fiel son su carácter, su celo y su dedicación en todo lo que se refiere a su Señor. Por ser leal, él tiene la confianza del Altísimo, por eso recibe de Sus manos mayores responsabilidades.

Por otro lado, el siervo malo tiene como principales características la infidelidad y la ganancia. Él no está interesado en las cosas de su Señor, porque su mayor preocupación es vivir en función de sí mismo.

Ambos tendrán su recompensa al regreso del Hijo de Dios:
– El siervo bueno será honrado por Él.
– El siervo malo será lanzado en las tinieblas.

Un día, todos nosotros como siervos del Todopoderoso rendiremos cuentas de todas las almas que Dios nos confió, como padres, cónyuges, hermanos, hijos, compañeros de trabajo y todos los que formaron parte de nuestra vida.

Sepa que, si está leyendo este comentario, seguramente, es un alerta para que usted comience a detestar esta realidad, tome la decisión de cambiar y se dedique como nunca a las responsabilidades que Dios le confió.

«… a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños, sacudidos por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina, por la astucia de los hombres, por las artimañas engañosas del error; sino que hablando la verdad en amor, crezcamos en todos los aspectos en aquel que es la cabeza, es decir, Cristo…» Efesios 4:12-15

Obispo Júlio Freitas
¡Nos vemos en la IURD o en las Nubes!

#IglesiaUniversal
#TemploDeLosMilagros
#DeAquíEnAdelanteTodoSeráDiferente

previous post

10 de enero

next post

La Armadura de Dios