Gratitud: lo que Dios espera de nosotros
El Espíritu Santo nos Revela que la gratitud no es un sentimiento pasajero, sino:
- Un reconocimiento consciente.
- Una respuesta intencional.
- Una honra expresada a Dios.
La gratitud es una postura espiritual, no una emoción o imposición.
La mezcla de humildad y madurez se convierte en gratitud.
Y Dios espera de nosotros estas actitudes hacia a Él:
Que seamos gratos y fieles a Él en los Diezmos, las Ofrendas y los Propósitos, aun cuando pasemos por:
- Desafíos.
- Frustraciones.
- Tristezas.
- Pérdidas.
- Traiciones.
Aun así, la Palabra de Dios dice:
«… dad gracias en todo…», 1 Tesalonicenses 5:18.
El Espíritu Santo en este versículo NO dice:
- Porque todo salió bien.
- Porque Dios aprobó el mal.
- Porque el dolor no importa.
Dice que, en medio de todo lo negativo, mi corazón puede permanecer alineado con Dios a través de la gratitud.
Dios espera de nosotros estas actitudes hacia nuestras responsabilidades:
Que seamos diligentes, perseverantes y honestos con nuestro trabajo, nuestros negocios y nuestros proyectos.
La gratitud no niega la realidad.
- No finge que no dolió.
- No llama victoria a la pérdida.
- La gratitud dice: «Aun herido, confío en Dios».
Dios espera de nosotros estas actitudes hacia a nuestro prójimo:
Que seamos justos, misericordiosos y un ejemplo en todos los sentidos.
«… sean llenos del Espíritu (…) dando siempre gracias…». Efesios 5:18,20
Donde hay gratitud:
- El corazón se vuelve sensible, amable.
- La queja pierde espacio.
- El Espíritu Santo encuentra libertad.
De esta manera, la Reacción Divina será:
- 1.ª Abrir las Ventanas del Cielo.
- 2.ª Derramar Bendición.
- 3.ª Reprehender el devorador.
No toques los Diezmos, las Primicias de todo lo que llega a tus manos como fruto de tu trabajo.
«… gozándoos en la esperanza…”. Romanos 12:12
Un corazón agradecido:
- No queda preso al pasado.
- No se endurece en el dolor.
- Aprende a obedecer, decide ser fiel y esperar.
Por eso, vamos a Consagrar a todos los Diezmistas: trabajadores, jubilados y amas de casa, con este Aceite de la Santa Unción.
- Éxodo 30:29: «Los consagrarás y serán santísimos; todo aquello que los toque será santificado«.
DeciLe en voz alta: “¡Heme aquí, Señor Espíritu Santo! ¡Enséñame y Úsame hoy como nunca antes para Tu Gloria!”.
¡Nos vemos en la IURD o en las Nubes!
Obispo Julio Freitas



