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El Precio

14 de septiembre 2023

El Precio

Si usted quiere entrar en el Cielo y heredar la vida eterna tiene que pagar un precio. La gracia de Dios está al alcance de todos los que pagan ese precio, ricos y pobres, buenos y malos, religiosos y no religiosos, sean de la clase social que sean, siempre y cuando se entreguen al Señor Jesús.

“Poned la mira en las cosas de Arriba, no en las de la Tierra”. Colosenses 3:2

Tenemos que mirar hacia las cosas de Arriba, que son invisibles, son del mundo espiritual, pero existen, ¡y son muchas más que las cosas físicas! Hay muchas cosas en esta Tierra, pero las cosas de Arriba son muchas más. Son invisibles a los ojos físicos, pero las vemos si pagamos el precio. No hablamos aquí de la visión física, sino de la espiritual, del entendimiento de las cosas invisibles y eternas.

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto meditad”. Filipenses 4:8

 

El precio para entrar en el Reino de los Cielos es meditar en todo eso. Es normal que pensemos más en los problemas, o en lo que no tenemos, en lugar de ver lo que ya tenemos porque Dios nos lo dio, eso es porque no estamos enfocados en las cosas espirituales.

Si usted pone su atención en las cosas de la Tierra se va a corromper, en cambio, si mira a las cosas de Arriba, que son espirituales, se va a santificar.

Recuerde cuáles son las características de un hijo de Dios:
-Obediencia incondicional…,
-Santidad en el carácter…,
-Santificar el Nombre del Señor Jesucristo en cualquier circunstancia…,
-Ser agradecido al Señor Jesús por el precio que Él pagó con Su Sangre para rescatarnos.

Cuando miramos hacia las cosas de Arriba nos santificamos y vivimos por la fe y no por lo que piensan los demás, y valoramos el sacrificio del Señor Jesús por sobre todas las cosas, y todo lo que Él sufrió para conocernos.

Uno va hacia donde mira. Si miramos las cosas de la Tierra nos quedaremos aquí, pero si miramos las cosas de Arriba y meditamos en todo lo digno, lo justo, lo puro, lo amable y lo honorable, iremos al Cielo.

Si ocupo mi mente con estas cosas no me quedaré atrás, seré arrebatado y no temeré a la muerte, sino que me reiré de ella. La muerte no asusta a los ciudadanos del Reino de Dios porque tienen certeza de su entrada en el Reino de los Cielos.

“Así también está escrito: El primer HOMBRE, Adán, FUE HECHO ALMA VIVIENTE. El último Adán, Espíritu que da vida. Sin embargo, el espiritual no es primero, sino el natural; luego el espiritual. El primer hombre es de la Tierra, terrenal; el segundo hombre es del Cielo. Como es el terrenal, así son también los que son terrenales; y como es el celestial, así son también los que son celestiales”. 1 Corintios 15:45-49

La persona que no recibe el Espíritu Santo es descendiente del primer Adán y se enfoca en lo terrenal. Cuando usted se enfoca en lo terrenal es como un animal, y hemos visto esto en la sociedad actual, en la corrupción, en la violencia…

Pero cuando usted mira las cosas de Arriba no es alma viviente sino espíritu vivificante, no depende de cosas o personas sino de su comunión con el Espíritu Santo. Y rebosa agua viva en sus acciones. Usted no solo vive, sino que es vivificante por mirar las cosas espirituales.

Debemos buscar al Espíritu Santo para eso, aunque vivamos en el mundo material debemos ser sellados como propiedad exclusiva de Él.

“Y desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos sufre violencia, y los violentos lo conquistan por la fuerza”. Mateo 11:12

¿Qué violencia es esa? ¿Qué fuerza es esa?
Es vivir no por los 5 sentidos, sino por la fe. ¡El verdadero cristiano vive por el 6º sentido, que es la fe! “Mas el justo vivirá por la fe” (Hebreos 10: 38).

¿Qué es la fe? Es la obediencia a la Palabra de Dios, porque sin fe es imposible agradar a Dios.

La fe violenta nuestras costumbres, nuestras manías, que generalmente no agradan a Dios. ¿Cuántos pecados ya hemos cometido? Así es nuestra naturaleza.

El Reino de Dios es tomado por los violentos que se violentan a sí mismos.

Los que perdonan a quien les hizo mal, aunque la voluntad de su carne sea no perdonar y guardar rencor.

Los que vienen a buscar a Dios aun cansados después de un día de trabajo, cuando la carne les pide descansar. Cuando oro por quien me decepciona me violento a mí mismo. ¡Violéntese a usted mismo para tomar posesión del Reino de los Cielos!

Mire hacia arriba, ¿y Quién está Arriba? Dios, que es invisible. Pero, si meditamos en lo que es digno, justo, puro, amable y honorable Lo estaremos mirando a Él, porque Él es todo eso y mucho más.

Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”. Mateo 16:24

¡Ese es el precio!

¡Nos vemos en la IURD o en las nubes!

Obispo Júlio Freitas