Blog Mensajes

17ª Enfermedad de la fe – Pecados no confesados

18 de enero 2024

17ª Enfermedad de la fe – Pecados no confesados

Quiero hablarles sobre una enfermedad de la fe que muchos desconocen y son los PECADOS NO CONFESADOS.

Esta enfermedad ha llevado a muchos a la muerte, incluso a personas que un día sirvieron a Dios como evangelistas, esposas de pastores, obreros, miembros del Cuerpo de Cristo.

Peor que pecar es no confesar, ¿y por qué uno no confiesa el pecado? Hay varias razones que no justifican el no confesar, porque no confesar el pecado es perder la oportunidad de ser perdonado, restaurado y usado aún más por Dios.

Estas son algunas de esas razones:

– Por vergüenza. “¿Qué van a pensar o a decir si yo confieso mi pecado?” Cuando decimos “confesar el pecado”, este debe ser confesado a Dios y a quien es debido. Si su pecado involucra a una segunda o tercera persona, como pareja, padres, hijos, o si usted es un voluntario o un obrero, un pastor o una esposa, un miembro del Cuerpo de Cristo, además de confesárselo a Dios debe confesárselo también a las autoridades para que sean tomadas medidas, aunque sea Dios Quien perdona.

– Por orgullo.

– Por pensar que podrá volver a cometerlos. No los confiesa porque aún se siente atraído por el pecado.

– Por no reconocer su gravedad. Todo pecado tiene un mismo resultado que es la muerte. “La paga del pecado es la muerte”. ¿Y qué muerte? La peor, la muerte espiritual. Cuando una persona peca la fe baja y la duda sube. Cuando se confiesa el pecado ocurre lo contrario, la duda baja y la fe sube. Por eso usted ve a muchas personas conocedoras de la Palabra, incluso predicadores, con la duda arriba y la fe abajo, muertos espiritualmente.

– Por no querer perder estatus en la iglesia o en la Obra. “Voy a dejar de ser obrero”, “voy a dejar de ser auxiliar”, “me van a sacar de la Obra”. Serán tomadas medidas porque Dios perdona pero no da por inocente al pecador. Es para que uno madure, para que sea fortalecido, pero eso no justifica que uno salga de la Presencia de Dios ni de la Iglesia por el pecado cometido.

Peor que el pecado en sí es no confesarlo a Dios y a quien es debido. En esta última Hoguera Santa vimos el caso verídico de una señora que cometió crímenes y los asumió y fue a la policía y pagó por ellos, estando ya con Jesús, liberada y perdonada, pero ella quería mucho más, quería la paz y el sello del Espíritu Santo.

Esto prueba que, si usted retiene por miedo o vergüenza, es porque aún alimenta la posibilidad de volver a cometer el pecado o de no superarlo nunca. Cuando no se confiesa el pecado la probabilidad de volver a cometerlo es del 80%. Y el diablo sabe esto, él sabe que nuestra naturaleza humana tiene tendencia a repetir el mismo error. Y él no quiere que aprendamos el dolor de humillarse, de asumir, de confesar, que va a doler solo por un tiempo. Usted se va a avergonzar por un tiempo pero lo va a superar. Lo importante es su alma salva, su conciencia limpia y que satanás no pueda apuntarlo con su dedo sucio para acusarlo, haciéndole honor a su trabajo, que es acusar.

Dicen las Escrituras Sagradas en los versículos 24 y 25 del capítulo 5 de 1 Timoteo:

Los pecados de algunos hombres son ya evidentes —el adulterio, la adicción, la promiscuidad— yendo delante de ellos al juicio; mas a otros, sus pecados los siguen”. Hay pecados que ya son declarados, evidentes, visibles a los ojos de todos, pero a otros sus pecados los siguen, es decir, no son evidentes a los ojos de todos, nadie los sabe, pero los siguen, y los practican cuando están a solas en casa o en el trabajo o entre desconocidos. Pero Dios está presente y lo ve. Eso es falta de temor, cuando uno peca es porque no teme a Dios, porque cuando uno teme a Dios Le pide que lo libre, ora el Padre nuestro, antes de caer en pecado cae de rodillas y Le pide perdón, libramiento. Aunque el corazón le pida que peque, si uno cae de rodillas y Le pide a Dios libramiento Él lo libra de caer en pecado.

¿Ya observaron que en la oración del Padre nuestro Jesús nos enseña a pedir que el Padre nos libre de caer en tentación? Pero en otra ocasión Jesús les enseña a los discípulos a no entrar en tentación. ¿Cuál es la diferencia? Todos nosotros pecamos, todos podemos caer en tentación, consciente o inconscientemente, pero entrar en tentación es saber lo que no se debe hacer y hacerlo. Eso no es caer, eso es entrar en tentación, usted contraría la Voluntad de Dios para hacer su voluntad o la de alguien que lo está asediando sexualmente, económicamente, socialmente, espiritualmente, religiosamente.

“De la misma manera, las buenas obras son evidentes, y las que no lo son no se pueden ocultar”

Así como las malas, también las buenas quedan en evidencia, porque Dios, y satanás y sus demonios ya lo saben todo.

¿Cuáles son los peligros que corre la persona que peca y no confiesa sus pecados?

– Enfriamiento espiritual. Es un proceso, no es de la noche a la mañana que la persona se va enfriando.

– Enfermedades que no se curan. Empiezan a aparecer problemas de salud, porque lo espiritual ya fue afectado, y después lo emocional y después lo físico.

– Muerte prematura. La Biblia habla de personas que pecaron y no confesaron y murieron prematuramente.

– Alejamiento del Altar. Toda persona que tiene un pecado escondido va distanciándose del Altar, de la vida con Dios, del sacrificio.

– Exclusión del Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia. La persona acaba saliendo de la Iglesia, acaba siendo expelida no por satanás, sino ya por el Propio Dios al ver que la persona no Le teme y no valora Su perdón, Su salvación.

“… y la oración de fe restaurará al enfermo, y el Señor lo levantará, y si ha cometido pecados le serán perdonados. Por tanto, confesaos vuestros pecados unos a otros…”

Confesar no solo a Dios, sino unos a otros.

“… y orad unos por otros…”

No es condenar, juzgar, humillar, ignorar, sino orar unos por los otros, yo debo orar por usted para que Dios le perdone y le cure y por mí para que Dios me guarde y me libre, pues puedo caer tanto como usted, porque para caer, como Está Escrito en la Palabra de Dios, basta con estar de pie. Todos somos pasibles de errores y podemos pecar, por eso debemos orar unos por los otros…

“… para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede lograr mucho”. Santiago 5:15-16

Obispo Júlio Freitas
¡Nos vemos en la IURD o en las Nubes!

#IglesiaUniversal
#TemploDeLosMilagros
#DeAquíEnAdelanteTodoSeráDiferente

TAMBIÉN LEA:
– 1.ª Enfermedad de la fe: Ansiedad
– 2.ª Enfermedad de la fe: La indefinición
– 3.ª Enfermedad de la fe: Los malos ojos
– 4.ª Enfermedad de la fe: La acomodación
– 5.ª Enfermedad de la fe: La envidia
– 6.ª Enfermedad de la fe: Las inclinaciones
– 7.ª Enfermedad de la fe: Ser demasiado justo
– 8.ª Enfermedad de la fe: El Egoísmo
– 9.ª Enfermedad de la fe: La Discordia
– 10.ª Enfermedad de la fe: Popularidad
– 11.ª Enfermedad de la fe: Ingratitud
– 12.ª Enfermedad de la fe: La Inseguridad
– 13.ª Enfermedad de la fe: El Chisme
– 14.ª Enfermedad de la fe: Deshonrar La Propia Palabra
– 15.ª Enfermedad de la fe: La Falsedad
– 16.ª Enfermedad de la fe: La Desesperanza
– 17.ª Enfermedad de la fe: Pecados no confesados

previous post

18 de enero

next post

19 de enero