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Un Voto que abre Puertas en la tierra y en el Cielo

14 de agosto 2026

Un Voto que abre Puertas en la tierra y en el Cielo

Hacer un Voto a Dios es un compromiso serio que nace de la necesidad de una Intervención Divina. No se trata simplemente de una promesa, sino de una decisión de fe, fidelidad y confianza en Dios.

Al hacer un Voto a Dios:

  • Honrarás a Dios.
  • Probarás tu fe, fidelidad y confianza.
  • Proporcionarás las condiciones para que la Casa de Dios mantenga las puertas abiertas.
  • Ganarás almas para el Reino de Dios.

Es un Voto especial:

Cuando hacés un voto, das tu palabra, uniendo tu alma a ese voto. Por eso, no debés faltar a tu palabra. El alma está ligada al voto, y esto nos enseña a pensar y a ser cuidadosos con los votos que hacemos.

El voto es un compromiso que hacés con Dios. Puede ser que no tengas nada, como Jacob, pero tenés tu palabra. Y si hasta ahora no valoraste tu propia palabra, a partir de hoy podés decidir cambiar y darle el valor que merece.

Al hacer un Voto, pondrás a prueba a Dios y a vos mismo. Esta prueba atenderá tus necesidades personales, salvará almas y conducirá a tus familiares y conocidos hacia el Dios Vivo, la Puerta del Cielo.

Tu palabra tiene un gran valor para Dios. En el mundo, en la sociedad, la palabra muchas veces no tiene valor. Incluso puede suceder dentro de la propia casa. Pero el Voto para Dios es como un contrato. Un voto es algo muy serio.

Por eso, no te dejes engañar por el egoísmo, el materialismo o las vanidades, haciendo un «voto» sin compromiso. El voto nace de la necesidad de una Intervención Divina.

Está escrito:

Si permanecéis en Mí, y Mis Palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y os será hecho. Juan 15:7

Si tu cabeza está en la Palabra de Dios, entonces recordarás Su Palabra y Dios Cumplirá lo Prometido.

Creo que tendrás muchos testimonios para Evangelizar y Salvar muchas almas.

Hacé un voto de ser fiel al Señor, honrá tu propia palabra y la Palabra de Dios, y verás la diferencia entre el antes y el después en tu vida.

Decí: «¡Betel, Puerta del Cielo abierta sobre mí!».

Nos vemos en la IURD o en las Nubes.
Obispo Julio Freitas