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Las Cuatro Riquezas de la Primogenitura

11 de agosto 2026

Las Cuatro Riquezas de la Primogenitura

Cuando una persona recibe la Bendición de la Primogenitura, recibe mucho más que un privilegio: recibe la Presencia del Espíritu Santo en su vida.

Y cuando Dios está con una persona, ella posee cuatro riquezas que nadie puede comprar:

  • Seguridad, porque sabe en quién ha creído.
    • “Dios está conmigo porque yo estoy con Él”.
  • Paz, aun en medio de las luchas.
    • “Mi conciencia no me acusa de nada”.
  • Dirección, porque el Señor guía sus pasos.
    • “Sé por dónde voy y con quién ando”.
  • Disposición, porque tiene la fuerza para seguir adelante y no desistir.
    • “Tengo claro mis objetivos, sé lo que quiero”. 

Ahora bien, tener la Bendición de la Primogenitura no significa que esa persona será la primera en todo.

No significa que tendrá el mejor empleo, que su empresa será la más grande de la ciudad, que tendrá la mayor capacidad intelectual, la mejor formación académica, la casa más lujosa, el automóvil más costoso o el mayor reconocimiento de la sociedad.

La verdadera Primogenitura no se mide por la posición que una persona ocupa en la sociedad, sino por la posición que ocupa delante de Dios.

Quien posee esta Bendición ya hace la diferencia en su hogar, en su matrimonio, entre sus hijos, sus padres y sus hermanos. Su vida transmite fuerza, paz, seguridad y dirección a quienes lo rodean.

Aunque no sea el más rico, el más famoso, el más saludable o el más exitoso según los criterios de la sociedad, vive realizado, Protegido y Guiado por Dios.

El ejemplo de Jacob

Jacob entendió el valor sobrenatural de la Primogenitura. Para él no era simplemente un derecho familiar, sino una relación con Dios.

Por eso hizo un voto delante del Señor:

… de todo lo que me des, te daré el Diezmo. Génesis 28:22

Jacob hizo este voto de Betel cuando todavía no tenía bienes, personas ni lugares… Salió de la casa de sus padres prácticamente sin nada.

Durante muchos años fue engañado por Labán, su tío y patrón, quien le cambió el salario diez veces.

Humanamente hablando, todo parecía estar en su contra. Sin embargo, nada pudo impedir que Dios cumpliera Su Promesa.

¿Por qué?

Porque Jacob puso a Dios en primer lugar y permaneció fiel en el Diezmo, aun cuando las circunstancias eran adversas.

Su prosperidad no dependía de la «honestidad» de su patrón ni de las oportunidades que recibía, sino de la Presencia de Dios que estaba con él.

Al final, Dios lo exaltó, lo prosperó y confirmó sobre él la Bendición de la Primogenitura.

La lección es clara: quien pone a Dios en primer lugar nunca pierde. Tal vez no sea el primero según los criterios del mundo, pero siempre será una persona Guiada, Protegida, Fortalecida y Bendecida por el Señor. Esa es la verdadera Primogenitura.

Nos vemos en la IURD o en las Nubes.
Obispo Julio Freitas