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Si nadie te acompaña, andá solo

27 de abril 2026

Si nadie te acompaña, andá solo

El hombre de Dios, por más que tenga decenas, centenas y miles de personas a su alrededor, camina sin depositar su confianza y esperanza en los recursos humanos; cumple su Misión sin saber si volverá a su lugar de origen. Muchos creen que camina solo, cuando en realidad camina con el Señor; nadie lo ve, pero camina con la certeza de que el Señor está con él.

Antes, cuando era criatura (alma viviente – sentimental), esperaba tener el apoyo de los demás, que alguien lo motivara para caminar; hacía las cosas en grupo, siguiendo doctrinas, tradiciones, repitiendo actos correctos pero vacíos, sin fe.

En su vida las cosas iban bien, pero algo faltaba, hasta que un día entendió que vivir sin propósito no es tranquilidad, sino costumbre.

Y que la costumbre, la rutina sin fe, el desafío y el sacrificio también pueden ahogar.

Orientaciones para el Misionero:

El verdadero Misionero no depende del lugar, de la cantidad de personas que lo rodean, ni de la aprobación de los hombres.

Su fuerza está en la fe y en la certeza de que Dios lo Llamó y que lo capacitará para cumplir con la Misión de ganar un alma más para el Reino de Dios.

El camino es solitario, lleno de desafíos, tentaciones, críticas, insultos, persecuciones, pero nunca está vacío: el Espíritu Santo lo acompaña paso a paso, cada día, semana, mes, año y década, hasta el último suspiro a los que Lo obedecen.

Vosotros no Me escogisteis a Mí, sino que Yo os Escogí a vosotros, y os designé para que vayáis y deis Fruto, y que vuestro Fruto Permanezca. Juan 15:16

Sé un Misionero Verdadero:

Andá a tu montaña por las ovejas perdidas y sufridas, aunque nadie más quiera ir con vos.

Rompé la rutina que ahoga tu Llamado, y buscá cumplir con esmero el propósito de tu Misión, que es Predicar las Buenas Nuevas que Libera, ganar Almas y formar Discípulos de Jesús.

No temas caminar solo, porque en esa soledad se Revela la Presencia de Dios.

El Llamado Misionero es un desafío a la fe: no es comodidad, no es costumbre, no es religiosidad; es Obediencia, Sacrificio y Perseverancia. Si nadie te acompaña, andá solo, porque en esa caminata se encuentra la verdadera Victoria Espiritual.

¡Nos vemos en la IURD o en las Nubes!
Obispo Julio Freitas

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