El Pueblo debe ser preparado para el cambio de Pastor
Nuestra vida como siervos del Altísimo no está fija en un lugar. Hemos sido llamados, ungidos y comisionados para cumplir la Misión que Dios nos da, y esa Misión nos lleva de un lado a otro, según Su Voluntad. Por eso, es necesario preparar al pueblo para el día en que seamos enviados a otro lugar.
1. La Misión del Pastor, de la Esposa y de los Misioneros es temporal
• Vivimos de misión en misión, sin residencia fija.
• Le enseñamos al pueblo a aferrarse a Dios, no al Pastor y a su esposa.
• Cumplimos nuestra responsabilidad espiritual y ministerial, nada más.
2. La vida del siervo es como el viento
• Jesús Dijo: “El viento sopla de donde quiere…”, Juan 3:8.
• Así es nuestra vida: movida por el Espíritu Santo, de un lado a otro.
• El buen Pastor, la buena Esposa y el buen Misionero preparan al Pueblo para que, cuando se realice el traslado, permanezca firme en la fe y no deje de buscar ni servir a Dios.
3. La vergüenza de no preparar al Pueblo
• Sería una vergüenza que, al irnos, la Iglesia se debilitara o disminuyera por falta de preparación.
• El Pueblo debe continuar siguiendo al Señor Jesús hasta la muerte, sin depender de un hombre.
4. Madurez espiritual del Pueblo
• Aunque nos consideren padres espirituales, ellos deben crecer, fortalecerse y madurar en su propia fe.
• Nuestra tarea es enseñarles a recibir y convivir con el nuevo Pastor o Misionero, aunque tenga otro temperamento o personalidad. Lo importante es que reconozcan que es un hombre de Dios Enviado para cuidarlos.
La Iglesia no le pertenece a un Pastor o Misionero, sino a Jesucristo. Nosotros somos instrumentos que Dios usa por un tiempo, pero la Obra es Suya. Preparar al Pueblo para la transición es un acto de obediencia y amor, asegurando que su fe permanecerá firme y que el nuevo Pastor será recibido con respeto y gratitud.
Por eso, los he saludado siempre con este recordatorio de que nuestra verdadera meta no es un templo terrenal, sino la Eternidad con Jesucristo.
¡Nos vemos en la IURD o en las Nubes!
Obispo Julio Freitas



