Una vida que ya respira el Reino III
Caminos concretos que transforman la vida cotidiana.
Todas las personas, en su gran mayoría, quieren entrar en el Reino de los Cielos. Pero una minoría está haciendo su parte para entrar en el Reino de Dios (que es en la Tierra). Los criterios que el Padre Celestial usa para todos nosotros son claros, eficientes y Liberadores, pero hay luchas que vencer. ¿Vamos a ver?
Ya hemos explicado, según la Palabra de Dios, qué es el Reino de Dios, que es el Reino de la Luz, y qué hacer para entrar y permanecer en este Reino.
Hoy vamos a enfocarnos en las luchas que los ciudadanos del Reino de Dios enfrentan en este mundo por pertenecer a este Reino.
• Las tribulaciones: es importante aclarar que las tribulaciones no son problemas relacionados con nuestros errores personales o ajenos, sino que son situaciones desagradables, a veces angustiantes, derivadas del hecho de vivir la fe de manera inteligente, sacrificial y obediente a la Palabra de Dios.
Y después de anunciar el Evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, fortaleciendo los ánimos de los discípulos, exhortándolos a que perseveraran en la fe, y diciendo: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el Reino de Dios. Hechos 14:21-22
• Las tentaciones: se multiplican cuando somos justificados por la fe y, por esta razón, abandonamos la vieja vida de manías, costumbres, tradiciones y compañías que nos perjudicaban. De esta manera, los espíritus malignos presentan tentaciones, crean situaciones y usan personas, de tal forma que pasamos a ser tentados y presionados como nunca antes en nuestras vidas.
• Ya lo he dicho en otras ocasiones; sin embargo, para quienes no lo saben, creo firmemente que somos tentados en 4 niveles:
o 1.º simplemente por nuestras propias concupiscencias e inclinaciones.
o 2.º por las circunstancias, ya sean favorables o desfavorables.
o 3.º por el mal, los espíritus malignos, que usan personas, ya sean cercanas, conocidas o no, para que nos lleven de alguna manera a pecar.
o 4.º por el mundo, la sociedad en que vivimos, llena de vanidades, egoísmo, materialismo, violencia e incredulidad.
Así que ellos intentan y reintentan una y otra vez, para que caigamos en tentación y fracasemos en la vida espiritual, de la cual dependen otras áreas de nuestra vida.
Una de las cosas que el Espíritu Santo me ha Revelado en mi caminata con Él durante 37 años es que siempre que fui, soy y seré tentado, es porque hay una Recompensa, un Galardón, detrás de cada tentación.
Siempre que somos tentados, tenemos la oportunidad de mostrarles al mal, a nosotros mismos y a los malos Quién es el Señor de nuestras vidas.
Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la Corona de la Vida que el Señor ha Prometido a los que Le aman. Santiago 1:12
• El Bautismo con fuego siempre fue uno de los medios usados por Dios, por el cual maduramos espiritualmente y que nos prepara para que seamos aún más Usados por Él, para servirLo con amor, amistad, gratitud, placer y santidad, de manera que otros sean alcanzados y Salvos.
Y ellos Le dijeron: Podemos. Y Jesús les dijo: La copa que Yo bebo, beberéis; y seréis Bautizados con el Bautismo con que Yo Soy Bautizado, pero el que os sentéis a Mi derecha o a Mi izquierda, no es Mío el concederlo, sino que es para quienes ha sido Preparado. Marcos 10:39-40
• Las persecuciones molestan y mucho, pero Dios no las permite para quitarnos la Paz, ¡no!, sino para que asumamos nuestra Autoridad Espiritual, usemos nuestra fe y evangelicemos a las personas que se dejan usar por el mal para perseguirnos.
o Asumamos la Autoridad Espiritual: para que no nos conformemos con solo saber, entender y anunciar, sino, sobre todo, para que usemos esta Autoridad para subyugar las fuerzas del mal y para que el Reino de Dios llegue a los habitantes de cada Barrio, Ciudad, Provincia y País en los que estemos.
o Cuando somos perseguidos, normalmente es cuando más usamos la fe en Dios, en Su Unción concedida a nosotros y en nosotros mismos, demandando de nosotros actitudes de obediencia, confianza, esperanza y amor, sin murmurar, dudar o renegar.
o Consecuentemente, durante este proceso de persecuciones, evangelizamos a las personas que nos persiguen, pero no con prédicas, palabras u oraciones, sino con nuestro carácter, porque, a través de nuestras reacciones, actitudes, prioridades y principios morales y espirituales, terminan conociendo a Dios.
Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. 2 Corintios 12:10
Decí en voz alta: “¡Heme aquí, Señor Espíritu Santo, enséñame y Úsame hoy más que todas las veces anteriores para Tu Gloria!”.
¡Nos vemos en la IURD o en las Nubes!
Obispo Julio Freitas
– LEÉ TAMBIÉN:
– Una vida que ya respira el Reino I
– Una vida que ya respira el Reino II
– Una vida que ya respira el Reino III



