4 de abril
Desate los nudos que lo atan a cosas del pasado.
Si hoy su vida está sin forma, sin belleza e inhabitable, acepte la Palabra y tenga temor a Dios…
La Palabra de Dios nos lava y nos señala dónde está la suciedad, dónde nos estamos equivocando. Nos señala, no para acusar o condenar, sino para salvar.
¿Cuántos tropiezos en la vida se podrían haber evitado si estuviéramos mirando hacia el Señor Jesús? ¡Todos!